Guardé tus cosas en una caja,
no les puse una nota de más.
Hoy no pienso contarle a la noche
lo que tú no quisiste escuchar.
Me compré las flores de los viernes,
no sabían que podían ser para mí.
No te niego lo bueno que tuvimos,
pero ya no lo uso para quedarme aquí.
Ya no te debo la luna,
ya no me debes volver.
Cada quien con su madrugada,
yo con mis ganas de amanecer.
Bailo sin mirar hacia la puerta,
miro al frente cuando suena el móvil.
Mis amigas no preguntan nada,
me conocen hasta cuando callo.
Si mañana te cruzo en la calle,
podré saludarte sin dejarme atrás.
No hace falta que alguien sea el malo
para que una historia llegue a su final.
Ya no te debo la luna,
ya no me debes volver.
Cada quien con su madrugada,
yo con mis ganas de amanecer.
Me costó soltar la vida imaginada,
la casa, los viajes que no hicimos jamás.
Pero tengo esta mañana entre las manos,
es pequeña y por fin me pertenece.
Ya no te debo la luna,
ya no me debes volver.
Cada quien con su madrugada,
yo con mis ganas de amanecer.